Islas Medas

EL SELLO DE L’ESTARTIT

Situado a solo una milla de la playa de L’Estartit, el archipiélago de las islas Medes forma parte del Parque Natural del Montgrí, las islas Medes y el Baix Ter.

El archipiélago de las Medes cuenta con siete islotes y tiene una extensión aproximada de 23 hectáreas. En la actualidad, estas islas constituyen una de las reservas de flora y fauna marinas más importantes del Mediterráneo occidental, así como uno de los destinos más apreciados para los amantes del submarinismo. Veinte años de protección han posibilitado una recuperación espectacular de la riqueza de su fondo marino, del medio acuático y del medio terrestre.

Diferentes empresas de actividades proponen atractivos viajes a bordo de barcos con fondo de cristal en torno a las islas así como por la costa del Montgrí, también de impactante belleza. Las propuestas de actividades náuticas y subacuáticas son variadas y siempre respetuosas con las normativas que han hecho posible la preservación de este espacio natural.

EL PARAÍSO 
DEL SUBMARINISMO 

El ecosistema de las islas Medes ha merecido el calificativo de la mejor reserva del Mediterráneo occidental.

Las distintas profundidades permiten todo tipo de inmersiones. En las zonas de poca profundidad encontramos una densa cobertura de algas bien iluminadas y más de un centenar de especies de colores vivos; por debajo de los 10-15 metros, algas bien adaptadas a la falta de luz, grandes bloques de rocas y la compañía de corales, estrellas, gorgonias, pulpos y langostas. Por debajo de los 20 metros entramos en la oscuridad habitada por corales y auténticos bosques en miniatura de colores vivos donde conviven más de 600 especies animales. Las diferentes profundidades permiten todo tipo de inmersiones para profesionales y también para los que por primera vez se inician en el buceo. Para cada una de ellas, el espectáculo de vida y color está garantizado.

Numerosas cuevas y túneles indican que este archipiélago, de roca calcárea, perteneció al macizo del Montgrí hace más de diez mil años. Hoy las cuevas ofrecen sorprendentes inmersiones a los submarinistas expertos, tanto en las Medes como en la costa: cueva de la Vaca, de la Sardina, Dofí Nord, túnel de la Pedrosa, etc.
Cerca de las islas está el Reggio Messina, un barco hundido en 1991 para utilizar como pecio, la mayor embarcación de la Costa Brava visitable para buceadores. Delante de la cala Montgó naufragó en 1971 el barco Avenire, conocido como el Marmoler, que guarda cargamento de mármol en las bodegas. Es la única embarcación de la costa que se conserva entera.

FLORA Y FAUNA

En la actualidad, estas islas constituyen una de las reservas de flora y fauna marinas más importantes del Mediterráneo occidental.

¿Fauna poco diversa?

La gaviota argéntea de pata amarilla es, sin duda, el ave más abundante en las islas y forma aquí una de las colonias más numerosas del Mediterráneo. Pero la dominancia de esta especie puede enmascarar la presencia de otras aves también muy interesantes. Entre ellas, hay que destacar la colonia de ardeidos (garcetas comunes, garcillas bueyeras y martinetes), que constituye la segunda población más numerosa de Cataluña. Además, en las rocas situadas al borde del agua podemos observar una pequeña población de cormoranes moñudos. También encontramos en las islas ejemplares de halcón peregrino, vencejo pálido, vencejo real y roquero solitario, entre otros pájaros interesantes. Sin embargo, los verdaderos pobladores de las islas son los insectos, con una gran diversidad de especies, entre las cuales destaca la chinche de la malva.
Las islas Medes forman una unidad geológica con el macizo del Montgrí.

Vegetación terrestre fuertemente condicionada

El clima mediterráneo se caracteriza por largos períodos de sequía que a menudo coinciden con el verano, la época más calurosa del año. A esto debe unirse el hecho de que, en las Medes, el terreno tiene poca capacidad para absorber el agua y, cuando llueve, ésta se filtra rápidamente por las numerosas grietas existentes. Por este motivo, algunas plantas presentes en la zona, como la chumbera y la pegamoscas, poseen reservas de agua que les permiten sobrevivir en los lugares más secos. Los vientos dominantes de tramontana y garbino arrastran gotas de agua salada que van a parar a las islas, donde crecen la osagra, que elimina el exceso de sal a través de sus hojas, y otras especies capaces de soportar los ambientes alinos, como la zanahoria marina y el hinojo marino.
Cabe señalar también que la composición florística del archipiélago se ha visto modificada con la introducción por parte del hombre de especies exóticas como el alianto o la pita.
Por otra parte, la enorme cantidad de abono aportado por las gaviotas con sus excrementos permite el crecimiento de algunas especies de márgenes, como las malvas, que se encuentran en gran número en la zona.

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